El balcón de enfrente

domingo, 12 de marzo de 2017

Entrevista a Rafael Pérez Estrada [1999]


ENTREVISTA A
RAFAEL PÉREZ ESTRADA

P.- Ha afirmado, con C.E. de Ory que el poeta no responde, que el poeta «se desdobla en infinitas preguntas»: ¿cuáles son las preguntas que un poeta contemporáneo le haría a la poesía y a la literatura contemporáneas?

R.P.E.: En estos momentos difiero de la idea de Ory.  Pienso que el poeta anticipa la respuesta a la pregunta, es decir, se anticipa a la necesidad de preguntar.  Incluso puede que al decir esto me esté equivocando, y que el poeta sea sólo un perplejo en ese territorio cuyas fronteras son las preguntas y las respuestas.  Las respuestas, como las necesidades, son inesperadas.

P.- ¿Cuál cree que debe ser el papel que desempeñe el poeta en la sociedad actual?

R.P.E.: Como hombre: asumir el difícil papel de ser hombre. Ni héroe ni antihéroe, sólo hombre. Como poeta: el casi imposible cometido de transmitir una emoción de la que sólo puede expresar su boceto. Transmitimos únicamente destellos, ni siquiera luces y sombras transmitimos.

P.- Todo poeta –ha dicho- vive en conflicto con la realidad.  Su manera de encarar este conflicto es, sin duda, la imaginación,  pero ¿qué aporta la imaginación a la realidad?

R.P.E.: Le pone alas y también desconfianza. La imaginación intenta unas veces hacer levitadora la realidad, otras, dinamitarla.

P.- ¿Qué evoca el último poema que ha escrito?

R.P.E.: Los últimos poemas que he escrito evocan, o desean transmitir, una experiencia que tiene mucho que ver con la añoranza, con la dirección irremediable del tiempo que nos consume y con cierta realidad que pretende en sí misma la trascendencia.  Creo que mis últimos poemas duelen.

[Anarda nº 2. Las Palmas, enero de 1999]


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